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Terra
La Coctelera

**Vivir adrede**

De todos los tiempos, los viejos y los nuevos, quedan las virutas de la vida. A pesar de las tropas invasoras, de las religiones que bendicen las guerras, de los profesionales de la tortura, de los imperios del asco, de los amos del petróleo, del fanatismo con los misiles. A pesar de todo, van quedando las virutas de la vida. A ellas nos abrazamos y encomendamos, con ellas nutrimos nuestra endeble conciencia y alimentamos sueños y ensoñaciones.

Todo es adrede, bien lo sabemos. Desde el maleficio de las drogas hasta el desmantelamiento de la juventud. Todo está destinado a que no creamos en nosotros mismos y menos aún en el prójimo indefenso.

Nos obligan a vender por peniques el patrimonio virgen, y en el mercado de cambio compran sentimientos con promesas. Todo es adrede: los celos y el recelo, sospechas y codicias, odios en desmesura, el rencor y la pugna. La consigna es someternos, mentirnos el futuro, reconocernos nada.

Todo es adrede y por eso construyen ideologías/basura donde intentan moler las virutas de vida. De la vida. La nuestra. Ah, pero no podrán. También nosotros creamos nuestro adrede. Aposta lo gastamos. Y adrede ya sabemos cómo sobrevivir.

Mario Benedetti: "Todo es adrede...todo hace trizas el alma"

Hedonismo**

Se cree que el hedonista es aquel que hace el elogio de la propiedad, de la riqueza, del tener, que es un consumidor. Ese es un hedonismo vulgar que propicia la sociedad. Yo propongo un hedonismo filosófico que es gran medida lo contrario, del ser en vez del tener, que no pasa por el dinero, pero sí por la modificación del comportamiento. Lograr una presencia real en el mundo, y disfrutar jubilosamente de la existencia: oler mejor, gustar, escuchar mejor, no estar enojado con el cuerpo y considerar las pasiones y pulsiones como amigos y no como adversarios.

Michel Onfray

El estilo de vida hedonista

Walter Riso

No creo que hayamos venido al planeta para sufrir ni para exaltar el dolor como una forma de expiación.

Pienso que podríamos pasarlo psicológicamente mejor, si seguimos algunos preceptos para darnos gusto sin sentir culpa. Es cuestión de tener una actitud abierta a las posibilidades que la vida nos brinda, tomarlas y hacerlas nuestras, expropiarlas.

Para comenzar a modificar ciertos hábitos insanos promotores de sufrimiento y estrés, hay que desarrollar comportamientos orientados a crear y potenciar nuevos reforzadores, romper la autoperpetuación y crear un ambiente motivacional menos negativo; salir del nicho y darse gusto. Vemos cuatro opciones.

1. Sacar tiempo para el disfrute. Los momentos de descanso, la recreación y las vacaciones no son un "desperdicio de tiempo", sino una inversión para la salud mental. No posterguemos tanto la satisfacción esperando el día: la autoestima es para todos los días. No hagamos de la responsabilidad una obligación extenuante y dogmática; es mejor echarle una pizca de diversión.

2. Decidir darse gusto. La búsqueda del placer es una condición del ser humano. Forma parte de nosotros como algo natural. No es algo malo y sucio, primitivo y sórdido. Ser hedonista no es promulgar la vagancia, la irresponsabilidad o los vicios que afecten la salud. Es vivir intensamente y ejercer el derecho a sentirnos bien, vibrar con las cosas que nos gustan y exaltar un poco más la sensibilidad. A veces, irracionalmente, pensamos que no merecemos la alegría y que la actitud ascética es necesaria para crecer como ser humano, y nada hay más falso. Intentar estar bien es una responsabilidad vital ineludible.

3. Explorar, buscar, indagar. Si la fe mueve montañas, la curiosidad mueve al universo. No hay bienestar psicológico sin curiosidad, por eso, cuando le quitamos alas a la capacidad de fisgonear, de indagar y escudriñar el ambiente externo e interno, perdemos el motor. El hedonista responsable es un incansable investigador de lo increíble... de lo prodigioso... (que no necesariamente debe ser un récord Guinnes); tiene muy claro que lo inaudito puede estar en la gente más sencilla y en las cosas aparentemente más simples. Los aspectos placenteros de la realidad están a la espera para que los aprovechemos, no hagamos como las personas encapsuladas que se asfixian a sí mismas.

4. No racionalizar tanto las emociones agradables. No me refiero a subestimar la importancia del pensamiento, de hecho, la manera de pensar tiene influencia sobre el tono afectivo. El problema ocurre cuando sobrestimamos la razón. Si intentamos racionalizar más de la cuenta los sentimientos, obstaculizamos su fluidez, los inhibimos, les quitamos su valor funcional. En nuestra cultura, el culto al análisis es tanto que no somos capaces de oír, mirar o tocar, "sin pensar". Hay una tendencia clara a "ubicar" la emoción en categorías conceptuales, juicios de valor y opiniones. Cuando estemos bien y contentos, no nos enfrasquemos tanto en los por qué. Si no es dañino para uno ni para los demás, simplemente aceptemos el disfrute con agradecimiento.

El estilo de vida hedonista inteligente, donde el placer sano se incluye como un aspecto vital de lo cotidiano, crea inmunidad psicológica. Las defensas se incrementan, las endorfinas se activan, la piel mejora, el pelo brilla más, la gastritis molesta menos, el humor se convierte en "buen humor", el sexo se exacerba más y la mirada se hace más vasta y profunda.

Cada día por la mañana, cuando abramos los ojos y veamos la inmensidad del día que nos espera, no nos quedemos con el sombrío pronóstico de la amargura anticipada. Es mejor hacer un pacto con el lado derecho del corazón, estimular un poco la taquicardia, y decir: Hoy voy a tratar de aprovechar cada minuto agradable, lo voy a degustar con la avidez de quien devora el último sorbo de alegría, hoy me voy a recostar descaradamente en las cosas buenas y no en las malas. Eso es hedonismo.

El loco mundo de "los locos"

"Los locos me atraen. Esas personas viven en un país misterioso de sueños extraños, en la nube impenetrable de la demencia en la que todo lo que han visto sobre la tierra, todo lo que han amado, todo lo que han hecho vuelve a empezar para ellos en una existencia imaginada fuera de todas las leyes que gobiernan y rigen el pensamiento humano.Para ellos ya no existe lo imposible, lo inverosímil desaparece, lo fantástico se hace constante y lo sobrenatural habitual. Esa vieja barrera, lalógica; esa vieja muralla, la razón; esa vieja rampa de las ideas, el sentido común, se rompen, se derrumban, se vienen abajo ante su imaginación dejada en libertad, escapada en el país ilimitado de la fantasía, que va dando saltos fabulosos sin que nada la detenga. Para ellos todo ocurre y todopuede ocurrir. No hacen esfuerzos por vencer los acontecimientos, para domar las resistencias o derribar los obstáculos. ¡Basta un capricho de su voluntad ilusoria para que sean príncipes, emperadores o dioses, para que posean todas las riquezas del mundo, todas las cosas sabrosas de la vida,para que gocen de todos los placeres, para que sean siempre fuertes, siempre bellos, siempre jóvenes, siempre amados! Ellos son los únicos que pueden ser felices sobre la tierra, pues para ellos la Realidad ya no existe. Me gusta inclinarme sobre su espíritu vagabundo como se inclina uno sobre un abismo en cuyo fondo borbotea un torrente desconocido, que viene no de sabe de dónde y va no se sabe adónde. Pero de nada sirve asomarse a esas grietas, pues jamás podrá saber uno de dónde viene ese agua y a dónde va. Después de todo, no es sino un aguaparecida a la que corre a la luz del día, y contemplarla no nos enseñará gran cosa. Tampoco sirve de mucho inclinarse sobre el espíritu de los locos, pues sus ideas más extrañas no son, en definitiva, sino ideas ya conocidas, sólo que resultan extrañas porque no están encadenadas por la razón. Su fuente caprichosa nos llena de sorpresa porque no la vemos brotar. Ha bastado que una pequeña piedra haya caído en su curso para que estos borboteos se produzcan. Sin embargo, los locos me siguen atrayendo, y vuelvo hacia ellos constantemente, atraído, bien a mi pesar, por el misterio banal de la demencia."

¡¡Vivamos ahora, vivamos hoy¡¡

En un artículo de Don Miguel de Unamunoc titulado "Ahora", encontramos esta frase:

"El ahora es la roca sólida donde se asienta nuestro futuro. Todo cuanto deseamos para mañana, démosle consistencia hoy".

Mis queridos amigos: El pasado no existe ya. El futuro nos traerá quizá cosas distintas a las que esperamos o tememos. Sólo existe el HOY.

El escritor Jaime Borrás Betriu, en la primera página de su obra, "Vivir para vivir siempre", escribió:

"Si sobre tus espaldas
cargas tu pasado y además
quieres cargar tu angustia
y tu miedo al porvenir,
no te quedarán fuerzas
para afrontar los más importante:
tu !AHORA!, el momento presente".

"VIVAMOS AHORA, VIVAMOS HOY, ASI CONSTRUIREMOS MAS SOLIDO NUESTRO FUTURO"

La Justicia NO funciona^^

Como hemos podido ver a raíz del asesinato de la pequeña Mari Luz, el funcionamiento de la justicia no es para nada el adecuado. Los funcionarios judiciales no disponen realmente de un criterio adecuado para saber cuando un criminal debe ir a la cárcel, y asegurarse de que así es.

El juez, que justifica lo sucedido en este lamentable caso por la baja laboral de una funcionaria, no tiene ética ni moral. En casos como este, en los que los jueces cometen errores de este tipo por negligencia, deberían de ser juzgados y apartados de la judicatura.

La mala justicia la paga la sociedad, y tiene un altísimo coste humano y monetario. Seamos todos conscientes de esto. Los políticos deben diseñar un sistema judicial que proteja a los ciudadanos y dejarse de una vez por todas de tantas chorradas......



Cero Sí/Cero No

¿Qué os parece que el cero haya desaparecido del sistema de calificaciones?

En mi opinión, el cero, existe. Si el cero quiere decir que no se sabe nada, nada..., no sé yo hasta que punto se puede saber con un cierto rigor. Pero puedo darse el caso, que un alumno que asista a clase no sepa nada de ese nivel concreto que se le está exigiendo.
Además, si el cero ya no existe, deberíamos plantearnos también si un alumno puede saberlo todo como para ponerle un 10.

Aprender a aprovechar las oportunidades^^

Una oportunidad es como un tren que acaba de llegar: a veces no no damos cuenta de que es el nuestro, y otras no sabemos si es mejor cogerlo o dejarlo pasar. Para reconocer y aprovechar una ocación, debemos ser conscientes de adónde queremos ir y de qué recursos disponemos. Sólo entonces podremos decidir si vale la pena pagar el billete.

Si dejamos pasar las oportunidades una y otra vez, acabaremos creyendo que tenemos mala suerte; terminaremos quejándonos de que la vida ha sido injusta con nosotros o de que el destino no nos ha dado lo que nos correspondía.

Una oportunidad implica la aparición de una nueva opción, una nueva elección, y elegir es un proceso. Es necesario darnos el tiempo de evaluar los riesgos de las decisiones que tomemos. Pero no debemos confundir esto con esperar "hasta estar seguros", pues entonces sí que nos perderemos todas las oportunidades dado que nunca estaremos del todo seguro de que tal o cual cosa sea la correcta. Deberemos soportar una cierta dosis de inseguridad.

Es tan importante aprovechar las oportunidades como saber cuáles queremos aprovechar. ¿Y cómo podemos saberlo? Esta es una cuestión personal, pero debemos pensar que una oportunidad es un momento previo que favorece nuestra llegada a puerto. Pero no a cualquier puerto, sino a aquel, al que ya nos estabamos dirigiendo.
Es necesario colocar las velas para aprovechar la corriente del viento, y arribar, así, a nuestro destino. No hay oportunidad si no sabemos qué rumbo llevamos. Puede que avancemos rápido, pero no sino sabemos hacia dónde vamos, estaremos igual de perdidos.

Desconfiemos de los caminos que aparecen de la nada y nos tientan con soluciones mágicas y veloces. Las verdaderas oportunidades son catalizadores de un proceso cuyo motor está dentro de nosotros. Por eso, están en estrecha relación con el trabajo y los esfuerzos que en esa misma dirección hemos venido desempeñando.


""La vida no es sino una contínua sucesión de oportunidades para sobrevivir""(García Márquez).